#EE.UU Congresista Díaz-Balart: “política hacia Cuba cambiará” con Trump

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El representante republicano Mario Díaz-Balart dijo que estaba convencido de que la Administración de Donald Trump revertirá “todas” las medidas para aliviar las sanciones a Cuba promovidas por la Administración del presidente Barack Obama, incluidas las autorizaciones a los vuelos regulares comerciales y los cruceros a Cuba.

En entrevista con el Nuevo Herald el miércoles, el congresista cubanoamericano dijo que tanto el presidente Trump como el vicepresidente Mike Pence “han dicho públicamente –y lo han reiterado a muchas personas de manera privada– que van a hacer cumplir la ley y, para cumplirla, van a eliminar las concesiones unilaterales que ha otorgado el presidente Obama a la dictadura de los hermanos Castro”.

¿Qué medidas eliminaría Trump?

“Todas”, aseguró Díaz-Balart. “Hasta que no se cumplan los requisitos de la ley [Helms-Burton o Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act] no habrá concesiones, hasta que no se liberen a todos los presos políticos, se garanticen libertades básicas como la libertad de prensa… y se convoquen elecciones libres multipartidistas”.

“La política va a cambiar dramáticamente”, recalcó.

El congresista agregó que incluso sería posible que Trump decidiera no suspender el título 3 de la ley Helms-Burton –lo que cada presidente ha hecho desde que la ley entró en vigor en 1996–, lo cual permitiría a los propietarios de reclamaciones certificadas demandar a las compañías estadounidenses que hayan realizado negocios en Cuba con propiedades confiscadas por el gobierno cubano.

“Obama ha hecho todo lo posible para debilitar las sanciones unilateralmente y en muchas ocasiones, si no se ha violado la ley, se ha violado el espíritu de la ley”, opinó el congresista quien citó los viajes de estadounidenses en cruceros a Cuba como un ejemplo de violación de las leyes actuales que prohíben el turismo.

Aunque Cuba no ha sido mencionada por Trump y su equipo como un asunto a tratar durante los primeros 100 días de su gobierno, Díaz-Balart dijo que estaba seguro de que el tema sería una prioridad.

Díaz-Balart está en una posición única para impulsar esta agenda, pues fue el único congresista cubanoamericano que, pese a mantener reservas sobre algunos temas, dijo públicamente que votaría por Trump. El representante dijo haber estado en contacto “desde hace ya mucho tiempo con distintas personas muy allegadas al presidente electo y ellos entienden cuál es la ley”.

Algunos expertos han apuntado que el desmantelamiento de algunas de estas medidas, por ejemplo los vuelos comerciales, podría ser complicado y acarrear demandas por compensación por parte de estas compañías. No obstante, el político cubanoamericano recalcó que las compañías habrían entrado en estos contratos con Cuba bajo su propio riesgo.

“Si hay alguna posibilidad de demandas judiciales, el peligro es para las inversiones de las personas que han invertido en contra de la ley”, subrayó.

La política migratoria hacia Cuba y el mantenimiento o no de la embajada de EEUU en La Habana no parecen ser temas prioritarios para el representante, según sugirió en la entrevista. “En definitiva, la embajada siempre estuvo ahí, aunque se llamaba Sección de Intereses y Obama no pudo asegurar fondos para ampliarla. Si le cambian el nombre no es tan relevante”, comentó. Al mismo tiempo, señaló que la Administración Trump probablemente no nominaría a un embajador para Cuba.

Aunque las medidas de Obama levantaron la esperanza de muchos dentro de Cuba y miles de cuentapropistas se han beneficiado con el flujo de estadounidenses a la isla (más de 130 mil viajaron en los primeros seis meses de este año), el congresista asegura que las medidas de Obama fueron diseñadas para beneficiar “al monopolio de los hermanos Castro”, sobre todo las más recientes que eliminan las restricciones a las importaciones de ron y tabaco que pueden hacer los viajeros.

“Una cosa es lo que ha dicho el presidente Obama y otra cosa lo que ha hecho”, dijo. “Para el pueblo de Cuba la política del presidente Obama ha sido desastrosa” y citó como ejemplos el incremento “dramático” de los arrestos arbitrarios a activistas y opositores, así como el aumento de la emigración y “de las actividades antiamericanas” del gobierno cubano (en referencia al estrechamiento de los vínculos con Rusia, Irán y Corea del Norte).

Pese a que los demócratas cuestionan que el voto cubanoamericano haya sido decisivo para la victoria de Trump en Florida –Clinton ganó en Miami-Dade, el condado con más concentración de hispanos de origen cubano–, el representante destacó que la comunidad cubanoamericana habría “castigado de un modo muy fuerte a la señora Clinton” por su posición en el tema de Cuba (la candidata demócrata dijo que continuaría la política de acercamiento de Obama).

El lunes se anunció que Mauricio Claver-Carone, un conocido cabildero proembargo al frente de Cuba Democracy Advocates y director ejecutivo del US-Cuba Democracy PAC, sería parte del llamado “equipo de aterrizaje” enviado al Departamento del Tesoro para preparar la transición, lo que ha sido interpretado como una señal de que Trump cumpliría su promesa de revertir la política de Obama hacia Cuba.

Mientras tanto, compañías y grupos que defienden las relaciones comerciales con Cuba tienen la esperanza de que Trump desista de cumplir su promesa electoral, tal y como ha hecho con otros temas más centrales, como la investigación a Hillary Clinton. También esperan que su espíritu empresarial prevalezca.

Engage Cuba, una coalición de asociaciones y empresas agrícolas, universidades y grandes compañías como Western Union y Google, todas interesadas en fortalecer los lazos económicos con la isla, espera movilizar a sus miembros y a los consejos locales que ha creado en 13 estados –muchos ganados por Trump en las elecciones del 8 de noviembre– para convencer a la nueva Administración de mantener la agenda económica de Obama.

“Sé que la comunidad de negocios se está movilizando. Estamos preparando una carta de nuestros 400 líderes locales y compañías al presidente electo Trump para que mantenga el apoyo a los trabajadores americanos y apoye el mantenimiento de los lazos de negocios con Cuba”, comentó la vocera de la organización Madeleine Russack.

Estos grupos esperan que Trump sea consecuente con su propia retórica.

“Estuve conversando con un agricultor y me dijo que estaba cansado de que los políticos en Washington decidieran si podía vender o no sus productos a Cuba”, dijo la vocera.

“Nos mantenemos esperanzados en que el presidente electo Trump, que ha dicho reiteradamente que no es el rol del gobierno tomar decisiones por las compañías, haga lo que es mejor para América y no para un par de políticos en Washington”, agregó.

http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article116812883.html

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